Qué es un videógrafo de bodas y en qué se diferencia de un fotógrafo

El perfil del videógrafo de bodas ha adquirido un gran protagonismo en los últimos años. Ahora es raro que una pareja de novios contrate solo a un fotógrafo y no a un profesional que se encargue de inmortalizar su enlace en un vídeo. Pero a pesar de todo, todavía hay quien me pregunta: “¡Ah!, haces vídeos para bodas, eres fotógrafo…” Pues no, no soy el fotógrafo; ¡soy videógrafo de bodas! Y es que todavía hay gente que confunde ambos perfiles, o no se aclara con la labor que cada uno realiza. A quienes nos dedicamos a estas cosas no deja de sorprendernos, ¡porque se trata de dos actividades completamente distintas!

Discúlpame, todavía no me he presentado. Soy Daniel de Andrés, me dedico a la videografía de bodas y este es el primer post que publico en el blog de mi recién estrenada página web. No quería limitarme a escribir un post de bienvenida o decir simplemente “¡hola!”, aunque aprovecho para darte la bienvenida a mi blog. Siéntete como en casa.

Hoy me gustaría hablarte de lo que hacemos los videógrafos, y delimitar nuestra labor diferenciándola de la del fotógrafo. Quiero que te familiarices un poco más con nuestra profesión, y descubras cómo podemos ayudarte a conseguir un recuerdo valioso, artístico e inolvidable de tu gran día.

¿Qué es un videógrafo de bodas?

El videógrafo es el profesional que se encarga de filmar la boda para elaborar un vídeo o reportaje del evento. No se trata de una profesión nueva, porque vídeos de bodas siempre se han filmado (y seguro que ya has visto unos cuantos de tus amigos). Antes se solía llamar “camarógrafo”, “operador de cámara”, o simplemente, “¡el del vídeo!”. El servicio se consideraba casi como algo opcional o incluso accesorio al trabajo fotográfico.

Pero las tecnologías digitales, las redes sociales y plataformas como YouTube han generado un gran interés por lo audiovisual. Además, los nuevos aires creativos han ido calando en la forma de plantear los reportajes nupciales.

¿El resultado? Ahora el vídeo ya no se considera una sucesión tediosa de imágenes. Tiene glamour, tiene gancho y grandes dosis de emoción. ¿A quién no le gustaría ser el protagonista de su propia película en uno de los días más especiales de su vida…?

Y pese a todo, como decía, hay quien todavía confunde sus roles. ¿Cómo diferenciarlos? Es muy sencillo, y es de lo que voy a hablarte a continuación.

¿En qué se diferencia el videógrafo y el fotógrafo de bodas?

El videógrafo es un profesional que comparte escenario con el fotógrafo, pero que lleva a cabo una labor completamente independiente. Se trata de especialidades distintas, y por lo general, el fotógrafo no se mete en lo que hace el videógrafo, ni a la inversa, debido a las grandes diferencias que separan ambas actividades. Algunas de ellas son:

  • El equipamiento técnico: tanto nosotros como los fotógrafos trabajamos tras un objetivo, recurrimos a trípodes, etc., pero ahí acaban las similitudes. En mi trabajo como videógrafo utilizo grabadoras de sonido, estabilizadores, sliders… Un equipamiento técnico completamente diferente que el del fotógrafo.
  • El proceso creativo: la fotografía y el vídeo son dos formas distintas de trabajar con la imagen. Mientras que el fotógrafo se centra en capturar lo esencial de un instante, el videógrafo de bodas trata de narrar una historia, incorporando elementos como el movimiento o el sonido.
  • La forma de trabajar tras el evento: el trabajo de edición que realiza el fotógrafo no guarda mayor relación con la labor de postproducción del videógrafo, con la música, la narrativa, etc.
  • El resultado: la fotografía y el vídeo son dos medios de expresión artística diferentes. Son dos formas genuinas de inmortalizar el momento, con un enfoque creativo y unos códigos propios.

Como habrás podido comprobar, se trata de dos profesiones completamente diferentes que únicamente comparten la imagen, con la que trabajan de forma muy diversa.

Si te estás preguntando cuál de ellos tiene prioridad a la hora de escoger el enfoque más adecuado o tomar decisiones, la respuesta es, ¡ninguno de los dos! Ambos conviven dentro de los escenarios que rodean el evento, y deben coordinarse para no entorpecer el trabajo del otro por el bien de los novios. Esa es toda la relación que están obligados a tener entre sí, más allá del buen rollo, el feedback o las cooperaciones puntuales que puedan tener.

Hay agencias que ofrecen ambos servicios en un mismo pack. Pero mi consejo como profesional es que elijas a cada uno de ellos por su trabajo, y no porque vengan en el mismo lote, aunque traigan oferta… ¡Solo os casaréis una vez!

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